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Es común pensar que una buena educación sólo es válida si la hemos ganado tras muchos años de asistencia a clases en algún campus universitario. Todavía es difícil creer que una titulación a distancia pueda ser aceptada en el mundo empresarial, y sin embargo así es. De hecho, los departamentos de recursos humanos de muchas empresas valoran especialmente la universidad a distancia y a aquellas personas que demuestran la fuerza de voluntad, la responsabilidad, la motivación y la capacidad de superación que implica plantearse una titulación online a la vez que se trabaja. Hoy, la educación a distancia está muy bien considerada por el mundo laboral.
La capacidad de asimilación cuando somos adultos y contamos con algunos años de experiencia profesional es mayor que la que teníamos de jóvenes. La razón es muy sencilla: cuando nos planteamos estudiar en la juventud, no sabemos para qué sirven y cómo se aplican en la vida laboral los conocimientos adquiridos. Esto hace que tengamos que recurrir a la memorización exhaustiva con la falsa idea de que aprendemos cuando en realidad lo que hacemos es memorizar. Sin embargo, al poco tiempo después de haber estudiado de esta manera tendemos a olvidarlo casi todo. ¿Por qué? Nuestro cerebro es muy práctico y no almacena la información a la que no le encuentra una utilidad real, intelectual o emocional. Una universidad para adultos de considerar que, cuando contamos con años de experiencia, adquirimos la capacidad de identificar aquello que nos hace falta para desempeñar mejor nuestras funciones profesionales. Esto permite que una simple conversación, una conferencia o un buen libro se nos queden grabados permanentemente sin necesidad de esforzarnos en memorizar. Los adultos tienen una habilidad de comprensión más efectiva que los jóvenes.
La universidad a distancia frecuentemente olvida que los estudios son un medio cuyo fin es enseñarnos a desarrollar funciones cualificadas en nuestra vida profesional. Si ya estamos cualificados para algunas de estas funciones debido a nuestra propia experiencia, lógicamente, el nivel de enseñanza a distancia al que debemos someternos será mucho menor que si carecemos de dicho bagaje profesional. Por esta razón se deben valorar los conocimientos previos acumulados por el estudiante a la hora de elaborar su programa académico. No somos más eficientes por estudiar más, ni por leer más, sino por aplicar mejor nuestros conocimientos. Leer mucho nos hace más cultos, pero aprender a aplicar los conocimientos nos permite decidir y actuar con criterio. Y ésto es lo que realmente demanda el mundo profesional y lo que enseñan los programas de BIU. Demostramos una buena formación a través de nuestros resultados y las soluciones que aportamos a los problemas de cada día. Lo importante es lo que sabemos, no cómo lo hayamos aprendido. Y nuestra capacidad para aplicar los conocimientos adquiridos.
Para los jóvenes, la enseñanza a distancia puede ser recomendable solamente como complemento de su formación presencial. Para los adultos, que no puedan permitirse el tiempo de ir a clase, de dejar su trabajo o de no estar con su familia, los estudios a distancia pueden convertirse en la solución ideal. La universidad a distancia no debe interpretarse como un sustituto de la formación tradicional. Es sencillamente un enfoque pedagógico distinto al de la asistencia a clases. En muchos aspectos, puede proporcionar una experiencia formativa más satisfactoria que el aprendizaje tradicional, sin embargo, también requiere un mayor grado de automotivación y de autodisciplina. BIU es una alternativa de educación superior.
Estos aspectos constituyen los pilares sobre los que Bircham International University ha edificado su metodología y su infraestructura. Le invitamos a seguir conociéndonos y a descubrir cómo poner a su alcance una titulación superior en un tiempo y en unas condiciones óptimas. En resumen las ventajas de BIU son:
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